Mercedes II

El mundo

Mercedes

Se desmorona a tus pies.

Pero tú sigue ahí, alerta a cualquier cambio de sentido, que la vida misma carece de él y ya nadie le presta atención ni si quiera al puñetero estop de la esquina. Y lo dices y escribes así, Mercedes, sin anglicismos, que ya bien harta estamos de todo como para cambiar nuestra palabras tan nuestras o para pedirlas prestadas a otros.

Y ni agua al vino ni rosas a los muertos.

Sólo acera y asfalto y …pies para que os quiero si tengo alas para volar .. ¡y un cuerno! Vente tú a mi cama a acunar a mis fantasmas que se visten de blanco cada noche y me pegan un susto de cojones!

Y que hoy me permito, señores, con todos sus respetos, los más violentos improperios y las palabras más soeces; porque hoy muere el alma a raudales y el vino, señores, corre por mis venas. Las tuyas, siempre mias, siempre nuestras, queridísima

Mercedes.

Milagros II


“No somos nadie ” enterrando huesos y polvos Milagros despide a sus canes como si fueran la parte olvidada de ella misma. “No somos nadie” y se va alejándose poco a poco de aquella masa inerte escombrada en el césped de la parte trasera de su casa.
Sabe Dios cuántos animales habrán sido allí enterrados desde que Milagros emitió por primera vez aquellas palabras y que hoy repite como si fuera el sermón de misa de cada domingo.
Pero hoy es viernes, y los viernes no se llora. Los viernes una se viste de verde y se va al campo a coger flores o para el caso, las arrugas y los años que se le echaron encima a Milagros, una va a comprarlas al primer sitio que tenga a mano.
“Y tenga usted a bien despacharme las que estén más fresquitas, que luego se me pudren todas”. Aunque aquella Mañana Milagros no piensa que pueda llegar a la una de la tarde.
Se nota cansada, las piernas le pesan el alma ya no duele ni castiga, sólo muere lentamente como lo hicieron en su días sus perros. De pena, no de viejos; porque de pena se puede morir también uno.
¿A dónde se van los méritos no reconocidos de las mujeres de los artistas?.. “¡A la mierda! Se van todos a la mierda”, piensa Milagros mientras se aleja con su ramo en las manos camino al cementerio para plantarle las flores a su esposo ya bien bajo tierra hace muchos años.
Buenas tardes artista. Aquí tienes mi obra.
Yo soy Milagros.

Te echo de menos

Te echo de menos a ti

Como pareja

Como amigo

Te echo de menos no como padre de nuestras hijas.

Te echo de menos como amante, como acompañante de ese camino que andábamos juntos.

Echo de menos los revolcones locos, las noches de fiesta, la resaca en tu espalda… La vida en tus ojos.

Te echo de menos a ti como tú y yo éramos antes de todo esto.

Por favor

Vuelve.

Volvamos.

Carta a mis hijas para cuando cumplan 25 años

No os preocupéis tanto por la vida, simplemente, ocuparos de ella.

El mejor consejo que os puedo dar: vivir en mayúsculas. Respirar en el presente, ser conscientes de cada momento, porque todo, absolutamente todo, cambia y pasa.

No hay mayor problema en el mundo que la falta de salud, todo lo demás es altamente remediable.

Cuestionaros todo. Mantened siempre un pensamiento crítico. Que nada ni nadie se os impongan a vuestras personas. Vuestro padre y yo os educamos para eso. Para pensar y para sentir.

No os exijáis metas más grandes que vosotras mismas, no tiene sentido, al final todos acabamos bajo tierra.

Elegir una profesión, un propósito y haceros expertas en ello. Por suerte tenéis el mejor ejemplo en casa para ese fin: vuestro padre. El se hizo a sí mismo como artista.

Cultivad el buen gusto por el arte y la cultura, eso nos lo debéis. ( je,je)

Enamoraos locamente de todo, encontrad el amor y perseguirlo en todas sus formas. Incluso en el agua que bebéis, bebed amor. Es el único motor que lo mueve todo.

Sed felices y vivir con respeto. Incluso si no os gusta lo que veis u oís, hablad con educación. Esta será siempre vuestra mejor herramienta en el futuro y en el presente.

Saber decir “por favor, perdón y gracias”, estas tres palabras son mágicas. Son capaces de abrir hasta las puertas más pesadas.

Tener en cuenta que en esta vida encontrareis obstáculos en vuestra mente y en el camino. Los primeros son más peligrosos, los segundos más franqueables. Deteneos a respirar. Para eso también os hemos educado. Se llama resiliencia. Saldréis adelante. No nos cabe duda.

Vuestros padres ( nosotros) no somos perfectos. Nunca pretendimos serlo, sólo ser 100% humanos, con nuestros defectos y nuestras virtudes.

Siempre habrá algo que reprochar, e incluso esto, será una pérdida de tiempo ( si no lo entendéis ahora, lo entenderéis a los 40, incluso antes, espero)

Sed felices siempre. Sortear los sentimientos negativos o menos agradables. Las emociones han de ser vividas o al menos reconocidas todas (también para esto os hemos educado, o al menos pretendido)

Mantened un contacto constante y pleno con la naturaleza y con vuestros seres queridos. Esto es imprescindible. Va la vida en ello.

Niñas, la vida en sí es un milagro. Si algún día tenéis hijos ya lo entenderéis y si no, no pasa nada, escuchad atentamente: LA VIDA ES UN MILAGRO. Aprovechadla, es cuestión de tiempo.

Vuestro padre y yo os amamos con locura desde el primer día,

tal y como sois. Ahora y siempre.

¿Para qué sirve un hermano?

María Nació… Y a Luis todo se le venía grande.

Mi espacio, su espacio; su cuna, mi cama; mis besos y cuentos de buenas noches… Todo había cambiado.

Luis empezó a sentirse solo. Y su mundo se llenaba de nubes grises.

En el cole tampoco iba mejor, porque el no iba mejor.

Luis se hacia pequeño cada día mientras María iba creciendo.

“Antes todo era mejor, antes cuando era sólo yo”.

Y las nubes se hacían más y más grandes.

“¿Para qué sirve una hermana?”

Las nubes se teñía ahora de rojo.

María llegó, y vio a su hermano triste, furiosos, enfadado; hecho una bola de miedo .

Se acercó a él:”Hermanito.. Te quiero” y le estrechó un beso más grande que el sol.

Lo cogió de la mano. “¿Jugamos?”

La cara de Luis se iluminó por completo.

Y los dos desaparecieron por el pasillo agarrados de la mano.

Y las nubes grises y Rojas se esfumaron por completo.

Y el mundo se llenaba otra vez de colores.

“Un hermano sirve para aprender a a amar, a querer, a jugar, a compartir; a saber que no estamos solos en el mundo; que le mundo es muy grande y que hay otros. Un hermano sirve para ver que hay existe la posibilidad de un cielo azul cuando la mente se nos llena de grises.”

Marisa, una cama.

No pudo moverse, se había quedado pegada desde abajo. 

Intentó salir con todas sus fuerzas pero el ánimo la arrastraba hacia lo más profundo.

Balanceaba su cuerpo de derecha a izquierda advirtiendo la posibilidad de escapar de aquel estado, pero todo esfuerzo parecía inútil ya; sin duda alguna, se había quedado pegada a la cama.

Marisa, 87 años de vida y 109 de genio. 

El colchón se lo compro el más mayor de sus siete hijos, Alfredo, el ingeniero.

Aquella tarde Marisa se cagaba en su hijo y en la maldita idea de jubilar aquel viejo saco de muelles que tantos años la habían acompañado.

Eran más de las siete de la tarde y aquella siesta olía a noche. 

Pasó la tarde y la primera noche intentando zafarse de aquel espumoso de pikolin que la mantenía secuestrada.

La noche trajo al día y pasaron así semanas. 

Nadie se preocupó por Marisa porque ella no fue nunca mujer ni de muchas explicaciones ni de largos paseos.

Vivía en un pueblo pequeño al oeste de donde nunca nadie quisiera vivir. Ni gato ni perro ni algún otro animal de compañía. Hijos casados, divorciados o solteros; sus siete varones moraban desperdigados por todo el país. 

Y de los hijo ya se sabe… Cría cuervos.. 

Menos Alfredo, aquel mamón de hijo era el único que daba señales de vida. Mamón porque tardó casi ocho años en soltar la teta de su madre, todo el día chupa que te chupa y Marisa más seca que una pasa.

Y así, arrugada hasta la sangre; Marisa permanecía tumbada en su cama de 1,80, en su colchón viscoelástico de fibra de cáñamo ecología y súper absolverte, esperando a que alguien pudiera sacarla.

Micionó varias veces, pero de aquel orín no se notaba nada, por aquello de la fibras del cáñamo, pensaba ella. 

De hambre tampoco fue la historia porque a su edad Marisa ya solo se alimentaba con muy poco; le bastaba el aire de un buen cocido para saciarse por un par de días; y la tarde en que se quedó atrapada, Marisa ya había olido bastante.

Tres semanas , cuatro días y diecinueve horas, contadas una a una por los cantos que dieron los gallos, fue el tiempo que estuvo encerrada en su cuarto.

¿Que cómo pudieron saber de ella?

Fácil, a Marisa le salieron flores desde el trasero.  Flores y ramas que salieron desde su cuerpo hacia la cama y continuaron bajando piso abajo hasta llegar a la puerta de entrada. Flores que abrieron puertas y ventanas y llenaron la casa entera de pajarillos; hasta que una vecina, asombrada,  arrancó un par para un buen ramillete y se olleron los gritos de dolor de Marisa allá arriba, como si le hubieran arrancado un par de dientes.

Dos

A mí me gusta la gente que llega y saluda,aunque no se pueda hablar.

Me gustan los carteles de prohibido

porque invitan a la reflexión.

Me gusta caminar descalza sin pisar caca.

Me gusta la lluvia y la tormenta,

el calor y la calma.

Me gusta la manera en que vienes, hablas,

y te vas.

Me gustan tus notas cada mañana 

y tus besos cada noche.

Me gustas tú.

Me gusta la vida contigo.

Y también me gusto yo. 

Opciones 

A mí edad, Mercedes, no pesan ya los años, sólo las batallas perdidas y los sueños no cumplidos. A tu edad, Mario, no duelen las palabras sino la falta de caricias y el amor descuidado entre fogones.
A los años, le hemos ido sumando las desgracias del no querer o del quien se quiere con el respeto. Y yo te pedía mil veces en silencio dejar de quererme tanto y empezar a odiarme o al menos sacar algún sentimiento escondido que pudiera teñir de rojo estas cuatro paredes.
No tuvimos hijos, porque nos dio miedo la vida. Y la vida ahora nos come los atardeceres.

Y yo sigo esperando un bebé al que abrazar, al que dar el pecho, al que querer tan fuerte como todas esas luchas que juntos empezamos. 

Se nos pasaron los años, Mario, se nos pasaron… entre tanto estudiar y trabajar y formar un futuro prometedor con una puerta de oficina con la palabra Don escrita bien grande. Se nos pasó la vida.. se nos perdió el interés, el amor dejó espacio al miedo y aquella calma chicha se apoderaba de nuestro salón cada vez que nos visitaba la noche.
Y yo ya no le cuento más cuentos a los perros porque también ellos se cansaron de nosotros. 

Se nos murió la tertulia, se la comió el silencio.

Cada viaje, cada recuerdo, cada marco y postal con su sello y matasellos; cada imán en la nevera y cada abrebotellas; todas y cada una de las colecciones de experiencias quedaron enterradas en el fondo de un cajón donde ni tú ni yo buscamos ya querer recordarlos.
Y no es triste, Mario, es que se nos fue la vida pensando en otras cosas, queriendo volver atrás para revivir cada momento.
Ya no vienes a buscarme al trabajo cargado de emociones, ya no nos escapamos al cine ni a comer bombones empapados bajo la primavera de nuestra lluvia. 
No queda nada de todo eso, Mario.

Porque tú y yo ya estamos muertos.

Nacer

Lo volvería a hacer mil y una veces más, traerte al mundo con conciencia, con el dolor y el sufrimiento de lo que significa traer una vida nueva. Dolor que no duele y sufrimiento que es la alegría más plena. Hoy recuerdo mi parto, tu llegada al mundo, mi llegada al mundo porque hasta que no naciste no supe ver lo que realmente significa estar viva. Tú me enseñaste, en aquellas horas criticas, a ser consciente. Presente y consciente en cada momento, yo te hablaba y nos acompañábamos en esta aventura de ser madre e hija, hija y madre.Gracias por venir al mundo, gracias por dejarme vivir la vida en mi cuerpo; sentir cada célula de mi ser, de mi cuerpo y alma, de mi presencia; gracias por dejarme acompañarte en aquel camino que un 16 de septiembre de 2013 me enseñaste a ser mas fuerte que nada y nadie.

Y yo te hablaba y acariciaba el vientre que te acogió por 9 meses. Y ” venga Macarena que este camino lo andamos tú y yo solas, que te acompaño y me acompañas, que tu madre no te abandona” . “Ni epidurales ni ostias, esto lo hacemos por mis y tus cojones, que somos valientes. Que podemos con todo. Que yo te acompaño, que nacer duele mucho y que el trauma juntas lo superamos”.

Gracias por dejarme apreciar cada instante en el que tú, empujabas tu alma. En el que tú te abrías paso a la vida. 

Y volvería otra vez y mil veces más a esas horas eternas en las que tú me enseñabas a sentir que el dolor ni es ni físico ni mental, que el dolor con amor, no duele.

Que en aquella mañana, a las 11, yo aprendí a ser madre. Feliz cumpleaños Macarena. Y lo volvería a hacer.. Mil y una veces mas..sentir plenamente, ser un ser de lo más consciente.

 

Lágrimas 

Yo vengo a llorar el miedo, vengo a liberar la tristeza con lágrimas. Yo hoy vengo a llorar mi vida entera, de alegría, de temores y de penas.Vengo a soltar la rabia, la ira y la vergüenza.

Vengo a liberar todos mis males pasados y mis acciones futuras.

Vengo a pedir perdón, vengo a decir lo siento.

Vengo a silenciar cada palabra tuya en la que yo puse todas mis dudas.

Vengo a llorar mis problemas, a llevarlos al viento; al aire fresco y suave que nos acoge hoy después de tantas mareas negras y noches de incendios.

Vengo a llorar el mundo y el mundo a mi hoy se me queda pequeño.

Vengo a dejarme cobijar bajo tus hombros protectores. Vengo a volver a tu ombligo, vengo a decir con el alma cuanto te quiero. Hoy voy, vengo y vuelvo de nuevo, a casa.